La Educación para la Ciudadanía es intrínsecamente perversa
Escribe esto José García Palacios en El rincón de la libertad:
EpC me parece una barbaridad. Pero no por el título, ni por el concepto, sino por el contenido. Perfecto que haya una asignatura que se dedique a educar a los ciudadanos en los valores de la democracia, la tolerancia, la libertad, etc.
No. No es perfecto, ni siquiera aceptable, que exista esta asignatura, aun si el formato que propone JGP fuera posible.
El estado no debe educar
Primero, porque no debería ser función del Estado educar. Educar o no a los niños, y en qué materias hacerlo, es asunto de los padres y de nadie más. Las materias que se enseñan son absolutamente arbitrarias, y las deciden unos expertos pedagogos que no sufren ninguna consecuencia negativa en caso de tomar decisiones incorrectas. Por el contrario, los padres sí tienen interés directo en que sus hijos tengan una buena formación, y si se les dejara elegir elegirían los que considerasen mejor para sus hijos.
Probablemente, muchos padres delegarían la decisión sobre asignaturas o temarios al centro de estudios que eligieran, pero cabría la posibilidad de crear colegios en los que se diera gran importancia a las ciencias, o a las artes, o a la formación profesional.
¿Qué pasa con los padres irresponsables, que no escolarizarían a sus hijos si no se les obligara a ello? Pues nada grave. Los niños seguirían siendo unos zotes, como lo son ahora. Con la diferencia de que en lugar de pasar años molestando a profesores y compañeros para acabar siendo analfabetos funcionales, tal vez aprenderían el oficio del padre, como se hacía antes, y podrían llegar a ser hombres de provecho.
El Estado no debe educar en valores
Creer que el Estado puede ser neutral a la hora de decidir qué valores se transmiten a los niños es una ingenuidad. El Estado tiene sus propios intereses, entre los cuales está el convencer a sus súbditos de que es imprescindible. La asignatura de Educación para la Ciudadanía solo puede ser socialdemócrata, porque ningún Estado va a admitir que se enseñe a los niños que pagar impuestos es malo o que la libertad es más importante que la falsa seguridad que proporciona el estado del bienestar.
Y esto suponiendo que el Gobierno no crea que tiene la misión de cambiar la sociedad, como le ocurre al actual. Porque entonces será inevitable que utilice la asignatura como herramienta de adoctrinamiento temprano, de manera que los niños se acostumbren a ver como naturales, buenos y autoevidentes sus postulados sociales.
Es imposible controlar a los profesores
No solo el Estado, sino los centros educativos o los profesores pueden tener agendas propias, diferentes a los de los padres. Y una asignatura “blanda” como la EPC es perfecta para que cualquier iluminado caiga en la tentación de adoctrinar a los niños según sus creencias.
Supongamos que el temario incluye hablar de libertad y democracia, como sugiere JGP. ¿Algo le impide a un profesor explicar a los niños que Cuba es una democracia perfecta? ¿Es responsabilidad de los padres comprobar cada día con sus hijos qué se les ha explicado y cómo?
Como en tantos otros casos, ceder al Estado nuestra libertad para educar a nuestros hijos como mejor nos parezca, conduce inevitablemente a que sea el Estado quien los eduque como mejor le convenga. La Educación para la Ciudadanía es consecuencia inexorable de la educación pública.
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Libertad Económica y Social
En Cine y Política recopila Santiago frases lúcidas, entre ellas esta con la que no estoy de acuerdo:
No se puede abrir la economía y no abrir la sociedad
Matizo: a largo plazo, la apertura económica termina por imponer la apertura social. Pero a corto no tiene por qué ser así. Tres ejemplos:
- España en los años 60. La prosperidad que crearon los tecnócratas sin duda tuvo mucho que ver con las ansias de democracia de los años 70, pero tuvo que pasar una década (y el cadáver de un dictador) para que la libertad social alcanzara a la económica.
- El Chile de Pinochet. Los Chicago Boys enderezaron una economía destrozada por el socialismo de Allende, pero lo hicieron en medio de una dictadura que no escondía su crueldad. Quince años pasaron desde que se inició el camino de la libertad económica hasta que se alcanzó la libertad social.
- La China de hoy. Hablaba hace unos meses con un chino que me decía que su vía para alcanzar el capitalismo era mucho mejor que la rusa. China ha liberado la economía, pero sigue siendo una dictadura paternalista, parecida a la franquista hasta en la mojigatería respeto a lo sexual. Alcanzar la libertad social en China llevará más tiempo, porque costará mucho más que se desarrolle una clase media suficientemente numerosa, pero antes o después será inevitable. De momento, los chinos en general siguen como los españoles de los 60, encantados de no morirse de hambre, de tener televisión en casa y de que no haya follones (algún tibetano va a la carcél de vez en cuando, como iban los de Comisiones, pero en general la gente vive sin problemas políticos).
De modo que si la historia nos enseña algo, es precisamente que debe abrirse la economía primero para que un país pueda alcanzar la apertura social sin grandes convulsiones.
Por el contrario Rusia, que pasó de la noche a la mañana de la atroz dictadura comunista a una democracia formal pero sin llegar a implantar un sistema de garantías para la actividad económica, cayó de inmediato en el capitalismo salvaje. El de verdad, ese que consiste en ganar dinero no compitiendo en el mercado, sino mediante métodos mafiosos, corrupción y favores del gobierno.
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Carne o pescado
Supongamos que quedas a cenar con tres amigos. Cuando os sentáis, Jose Luis coge la carta, mientras Marta y Javier charlan alegremente de lo divino y de lo humano. “¿Pedimos algo de picar y luego un segundo cada uno?” dices, siempre original. Todos de acuerdo. Javier sugiere unos huevos rotos con patatas y jamón, y tú propones los chopitos. Se te va haciendo la boca agua pensando en el chuletón con patatas que pedirás de segundo. Javier se inclina por el cochinillo y Marta, que es de menos comer, se conforma con unas chuletitas de cordero.
Cuando llega el camarero, Jose Luis le pide una ensalada de espinacas para compartir, y merluza con guarnición de verduras de segundo. Para todos. Marta y Javier, que siguen charlando, no se han enterado muy bien, pero tú intentas pedir tu chuletón, los chopitos y los huevos.
“¿Estás loco?”, dice Jose Luis. “Los huevos tienen colesterol, y los chopitos están fritos con grasas que se fijarán a tus arterias para siempre. Y no me hagas hablar del chuletón con patatas, o del cochinillo y el cordero. El pescado y la verdura son mucho mejores para vosotros.”
Así que al final se cena pescado y verdura, y para colmo cuando llega la cuenta, que por causa de la merluza es más elevada de lo habitual, Jose Luis os pide que le paguéis la cena entre los tres, porque él no tiene dinero.
¿Resulta inverosímil que alguien se comporte así?
Pues no es muy diferente lo que hace el Estado. No solo nos dice lo que podemos y no podemos hacer, porque él sabe lo que es mejor para nosotros, sino que además nos quita nuestro dinero para pagar la cuenta.
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Los intermediarios nos roban
Es uno de los temas recurrentes de la izquierda: el meme de que los intermediarios nos roban (a nosotros y a los agricultores), porque la fruta en la tienda es mucho más cara que en el campo. Para muestra, la viñeta de “El Roto” en El País que reza así:
En origen costaban diez, en destino ciento quince, entremedias nadie los tocó: milagro económico.
Y lo sería, si no fuera mentira. Las comparaciones entre el precio del kilo de fruta en el campo y en la tienda parten de la base de que son lo mismo. Para nada:
- Primero, el kilo de fruta original está en el campo. El Roto podría comprarlo a diez si se tomara la molestia de ir a Lérida a comprar sus melocotones, a Huelva a comprar sus fresas y a Valencia a comprar sus naranjas. Pero aún suponiendo que El Roto tuviera tiempo entre dibujo y dibujo, probablemente el gasto en transporte superaría la diferencia de precio entre origen y destino.
- Segundo, al agricultor no le compran kilos sueltos, sino decenas, cientos o miles de ellos. Si El Roto prueba a decir en su tienda que la semana que viene va a comprar doscientos kilos de melocotones, ya verá como no se los cobran a ciento quince.
- Tercero, los melocotones que compra El Roto no solo están en su ciudad, sino en la tienda que a él le resulta más cómoda. Si El Roto quiere comprar su fruta a ochenta o noventa, en lugar de a ciento quince, no tiene más que levantarse a las cinco de la madrugada, ir a Mercamadrid (o equivalente) y comprarse allí su caja de fruta. Nadie se lo impide.
- Ya en Mercamadrid, puede elegir además el precio de su caja de fruta. Los compradores lo hacen: a primera hora llegan El Corte Inglés y las fruterías “selectas”, se llevan lo mejor y lo pagan caro, porque lo venderán más caro. Poco a poco el precio y la calidad van bajando, y a última hora llegan las monjas a comprar para sus albergues y los gitanos a comprar para sus mercadillos. El Roto puede decidir si quiere fruta perfecta a ciento treinta, fruta normalita a ciento quince o fruta pequeña y un poco picada a noventa.
- Además de los que transportan la fruta hasta la ciudad, los que la venden en mercados centrales y los que las llevan a las tiendas, también la “tocan” los fruteros. Esos que pagan un puesto en el mercado (o construyen un gran centro comercial), y pagan la luz, y el agua, y el sueldo de las personas que trabajan para ellos, y hasta los impuestos. Poner un kilo de fruta en un mostrador para que El Roto la compre también le cuesta lo suyo al frutero, aunque El Roto no sea capaz de verlo.
- Por último: los fruteros también hacen una selección final, tiran las frutas que están dañadas e incluso a veces las empaquetan en cómodas bandejas ya pesadas y etiquetadas. Una bandeja con un kilo de melocotones no es lo mismo que un kilo de melocotones recién salido del árbol, entre otras cosas porque hace falta más de un kilo de melocotones “de árbol” para producir un kilo de melocotones “de bandeja”.
Por otro lado, si en realidad El Roto cree que hay alguien que “gana ciento cinco” por no hacer nada, él puede competir ofreciendo lo mismo por noventa y cinco. Seguro que tiene éxito, y todavía tiene un amplio margen para forrarse. Y si El Roto no quiere mancharse las manos haciendo el juego al maldito sistema capitalista, al menos debería plantearse por qué no hay algún empresario explotador y codicioso que se aproveche de ese margen abusivo para vender un poco más barato y hacerse con el mercado.
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Yihad, terrorismo y guerra
Memetic Warrior ha escrito lo mejor que he leído últimamente sobre el terrorismo, la guerra y la Yihad. No os lo perdáis. Y ya que pasáis por allí, leed también el post sobre los derechos de los anfioxos.
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Es la libertad de expresión, estúpidos
Hoy es otro día de esos en los que los ciudadanos cedemos otro paso ante los poderosos. Lo triste es que incluso supuestos liberales han dicho en Red Liberal algo así como “es que Federico Jiménez Losantos se excedió”.
A ver si nos enteramos, mentecatos: en un país libre, deberíamos tener derecho a decir lo que nos diera la gana de cualquier político. Incluso si fuera mentira. Incluso si fuera una calumnia. Incluso si se expresara en forma de insulto. El poder del Estado sobre nosotros los ciudadanos es tal que cualquier factor de contrapeso siempre será insuficiente.
A Gallardón le hemos dejado el poder sobre cientos de hombres armados, tiene el poder de entrar en nuestras cuentas bancarias para quitarnos dinero de ellas, y tiene el poder hasta de imponernos cómo y dónde podemos construir o reformar nuestra casa. Y ese tipo, con ese inmenso poder, hoy ha conseguido además limitar hasta dónde podemos llegar en nuestras críticas a su discurso político.
Critiqué la censura a la caricatura de la revista “El Jueves” , aunque no haya comprado la revista en mi vida ni comparta sus planteamientos. Porque se trata de ellos o nosotros. Se trata de si podemos admitir límites en nuestra crítica al Gobernador.
En el momento en el que admitimos que un político pueda impedir por la vía penal que un periodista le critique como mejor le parezca, nos hemos cargado la libertad de expresión. La juez, para justificar lo injustificable, afirma que la Constitución no ampara la “libertad de insulto”. Yo no lo sé, porque no soy jurista. Sí sé que otro juez ha admitido que está amparada la libertad de insulto de Rubianes, por ejemplo. Y sé que nada malo les pasa a los que insultan a los políticos dederechas llamándoles franquistas, o a los que acusaron a Zaplana de corrupto, o al hermano del ministro que escribió que a Alcaraz le había tocado la lotería cuando asesinaron a sus familiares.
Y es que, no se engañe nadie, la sentencia de hoy sentará precedente para evitar que los periodistas insulten. Seguirán insultando impunemente los que ataquen a la derecha, a los católicos, a las víctimas del terrorismo. La sentencia de hoy solo sirve de precedente para los que “se excedan” en sus críticas al poder.
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Solidaridad con el aborto
Supongamos que se crea una ONG para facilitar a las mujeres inmigrantes sin recursos el acceso al aborto.
Supongamos que esa ONG explica que como las mujeres inmigrantes tienen menos ingresos, y en la sanidad pública hay médicos hipócritas que se niengan a practicar abortos, ellos los hacen gratis o por un precio asequible para las inmigrantes.
Supongamos que la ONG hace una campaña publicitaria para conseguir donaciones, y convence a feministas, ministras de cuota, artistas comprometidas y comprometidos… Gracias a esas donaciones puede abrir más clínicas y ayudar a más mujeres inmigrantes a evitar los hijos no deseados.
¿Tendríais algo que objetar a esta ONG?
Ahora, suponed que el fundador de la ONG es un racista. Un racista tan radical, que ha decidido que una manera de luchar para que en el futuro España no sea un país de “negros, moros e indios” es fomentar los abortos de niños de inmigrantes.
Sabiendo esto, ¿vuestra respuesta a la pregunta anterior sería la misma?
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Enfrentarse a la muerte y ganar dinero
No tiene mucho que ver una cosa con otra, pero creo que pueden interesaros.
En desencadenado, un post sobre el profesor Randy Pausch y como se enfrenta a la muerte. Si sabéis inglés, merece la pena asistir a su última lección completa. Como alternativa, hay una versión reducida (10 minutos) con subtítulos en español:
Y en Ganar En La Bolsa, la selección de acciones de la Bolsa de Madrid del mes de Mayo, para invertir según el criterio de Joel Greenblatt.
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Gaychistas y homófobos
No pensaba yo que tendría que escribir sobre los homosexuales y el liberalismo, a estas alturas del siglo diecinue… quiero decir, veintiuno. Pero luego uno lee cosas como esta y se queda de piedra. Para muestra un botón:
Dios no ha diseñado el ano para la introducción sino para la expulsión.
No caben más errores en menos palabras. Y es que si uno cree que Dios ha diseñado todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo, y el de los otros seres vivos, tiene que llegar a la conclusión de que Dios es un chapuzas de campeonato. Gasta mucho, se estropea con facilidad, y además caduca.
Por otro lado, lo de los usos para los que Dios diseñó el cuerpo también daría para un post entero. ¿Dios diseñó las tetas para dar de mamar o para hacerlas atractivas a los varones? Es que para lo primero están mejor diseñadas las de las hembras chimpancés, sin ir más lejos, y para lo segundo Dios debería haberlas eximido de acatar la ley de la gravedad.
Pero me lío. Yo no quería hablar de tetas de chimpancés, sino de homosexuales. No voy a entrar a discutir el largo post de nuestro amigo protestante, pero sí quiero aprovechar para decir unas cosillas, y aque el tema parece estar de moda en Red Liberal.
- El matrimonio debería ser un asunto privado, no del Estado. Autorizar el matrimonio de dos amigos del mismo sexo, y conceder con ello el derecho a una pensión al más longevo, supone una discriminación para los hermanos que cohabitan durante años, caso frecuente entre los ancianos.
- Las parejas homosexuales no deberían poder adoptar niños que no fueran hijos de uno de los dos miembros de la pareja, porque debería primar el derecho de los niños a tener padre y madre sobre el “derecho” de los homosexuales a satisfacer su instinto de procreación.
- Ser homosexual es anormal (es salirse de la norma). Lo que no quiere decir que sea bueno ni malo. Tanto si la homosexualidad tiene un componente genético, como si es un comportamiento aprendido, mientras se practique entre adultos que consienten no supone ningún problema para nadie más. Lo que cada uno haga con su cuerpo es asunto suyo y solo suyo.
- Si no hay motivo para aborrecer o despreciar a los homosexuales, tampoco hay motivo para estar orgulloso de serlo, y menos para hacer de ello una forma de vida o un arma para atacar al que discrepa. Leed el artículo de M. Molares sobre los gaychistas.
Dicho de otra manera: si el Estado no se inmiscuyera no cabrían los gaychistas, nadie se enfrentaría por el matrimonio homosexual, y solo seguirían dando la paliza (son irreductibles) los que creen que deben decirles a los demás lo que tienen que meter o sacar de sus orificios corporales.
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El empresario polígamo, horrorizado
Según publica el diario nigeriano “The Niamey Times”, el empresario nigeriano que se hizo una foto con Maria Teresa Fernández de la Vega se encuentra “sorprendido y horrorizado”.
“Pensé que las tres mujeres eran las esposas de un señor muy sonriente que las acompañaba, y por deferencia hacia mis visitantes les pedí la foto con mis mujeres y mis hijas.”, declaró el empresario Yogurtu Nge. “Creí que solo la vieja se hacía la foto porque era la primera esposa, y las esposas jóvenes le cedían el honor. Si hubiera sabido que se trataba de una mujer soltera, no se me habría ocurrido invitarle a fotografiarse con mis mujeres, que están casadas como Alá manda.”
“La mujer es fea y flaca y entiendo que su familia no encontrara marido para ella ni pagando doce docenas de vacas. Pero no debería pasearse por ahí sin su hermano o su padre. Que en Europa haya tantas mujeres solteras me parece un drama que hay que erradicar.”
Nge se niega a creer los comentarios sobre la homosexualidad de la Vicepresidenta. “Me horroriza pensar que estuvo acariciando a mis hijas. Como buenos musulmanes, tenemos que erradicar y combatir la homosexualidad.”
El empresario espera que al menos la foto sirva para llamar la atención sobre un problema muy extendido, y que contribuya a que las mujeres occidentales mejoren sus condiciones de vida, se libren de la soltería y el vicio y puedan disfrutar de matrimonios honestos con hombres como él, capaces de atender a tres y cuatro esposas.
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